Ahora en las madrugadas procuro no levantarme, intento darme la vuelta para que Bang Bang se aferre a una teta o a la otra, pero que siga durmiendo y que me deje dormir.
Nuestra vida en Madrid es ajetreada de 8 a 4:30, después nos relajamos un poco, pero el tiempo es como si corriera detrás nuestro y nunca nos vamos a dormir hasta pasada la medianoche.
Hoy, sin embargo no dormi mucho, me asaltaron las angustias y Bang bang tan dulce a mi lado sin saber todas las ideas que flotaban por mi mente, menos mal que al final Luna me ayudó a relajarme. Sin duda, tengo la mejor hija del mundo, la más bella, la más adorable, la que mejor me cuida y todas esas cosas. Amo a mis bebés con un amor inabarcable.
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